La diferencia de los hermanos según el lugar que ocupan en la familia.

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Es normal que los padres con dos o más hijos se pregunten la forma de mantener el equilibrio para que ninguno de sus hijos sienta diferencia. Ser padres justos y equitativos es una tarea que lleva mucho trabajo y esfuerzo. Hay que tener en cuenta que cada padre se relaciona con cada hijo de manera diferente. En la relación entre padres e hijos se entrecruzan una serie de proyecciones donde el padre proyecta en el hijo frustraciones, deseos, expectativas y sus propios temores.

Existen determinados rasgos o signos que tienden a reiterarse de manera continua según el orden cronológico en que nacen los pequeños. Es diferente nacer como primogénito, hijo del medio o conchito en la familia. Cada uno tiene sus propias características o diferencias.

Es importante pensar en la singularidad de cada hijo, buscando los aspectos positivos de ellos, orientándolos y fortaleciendo sus aspectos emocionales. Suele suceder por ejemplo, que cuando se trata del hijo del medio su personalidad es un poco más insegura, ya que no sabe si comportarse como grande o como guagua, queriendo asemejarse a la conducta de sus hermanos.

A esto, los especialista lo han llamado el “síndrome del hijo del medio”, una situación que se desarrolla al interior de un núcleo cuando los padres “prestan más atención al mayor, debido a que es el primero, y al pequeñito porque es el bebé y se lleva todo el cuidado, dejando a veces de lado al que se encuentra en el medio”, explica la psicóloga de la Clínica Tabancura, Elizabeth Cerda.

En la mayoría de los casos, es normal que pueda sentirse “menos querido” o creer que sus papás le prestan menos atención, pero por lo mismo, el esfuerzo de los adultos debe apuntar a aminorar ese sentimiento, para disminuir las consecuencias y reacciones.

Frente a esta situación, generalmente existen 2 posibilidades: pueden convertirse en niños muy tímidos y retraídos, como si estuvieran en segundo plano, o ser los más revoltosos, como acto de rebeldía. Es por eso de suma importancia que los padres tomen medidas oportunas a tiempo para evitar una de las dos alternativas antes mencionadas.

Por otra parte, tienen que esforzarse más para ser reconocidos y pelear más duro para conseguir la atención de sus padres, y por ese motivo buscan desesperadamente sobresalir.

El primogénito por otro lado es el centro de atención de los padres en los primeros años. Su llegada causa gran ilusión más que ningún otro hijo. Suele recibir muchos estímulos para desarrollar habilidades como el hablar, caminar, etc. Al no tener hermanos sus modelos a seguir suelen ser sus padres, lo que lo convierte en una persona más responsable y de acuerdo con algunos especialistas, más ambicioso. Los primogénitos se ven mayormente afectados por la llegada de un hermano y los celos pueden llegar a convertirse en un problema si los padres no le ayudan a superarlos. Suele ser el líder entre sus hermanos, un poco el “papá” o la “mamá” de los más pequeños. Aprenderá más rápido a tomar sus propias decisiones, y estará muy consciente de que es el o la mayor. Esto seguirá a lo largo de su vida. Puede llegar a desarrollar una conducta dominante y si lo dejas puede convertirse en un tirano con sus hermanos.

En la edad adulta suelen ser los responsables de sus padres y cuando éstos faltan, les preocupa mantener a su familia unida.

El hijo menor suele ser el más consentido y protegido dentro de la familia y goza de privilegios especiales. Sus hermanos ya son grandes más grandes, por lo que deben aguantarlo y cuidarlo. Si es sobreprotegido y recibe privilegios sobre los otros dos, podría estar criando un monstruo: se volverá egoísta, manipulador, chantajista e irresponsable, creyendo que todo lo merece y esperando que todo lo hagan por él.

En cambio si es tratado como sus hermanos, desarrollará una personalidad libre y saludable y puede llegar a ser el más independiente de los tres.

Los mimos que recibe de pequeño suelen ayudarle para convertirse en un adultos cariñoso y empático. Su hermano mayor sentirá especial responsabilidad por él, sin embargo si está bien educado será un apoyo importante para sus hermanos. Tal como enuncia UNICEF, “todos” los niños necesitan sentirse queridos, aceptados, cuidados, y respetados por los adultos su entorno, por ello, es necesario que los padres presten especial atención a poder demostrar el cariño y respeto hacia sus hijos. De este modo, los adultos transmiten a sus hijos sentimientos de seguridad, convicción y confianza en sí mismos, ayudando así a formar una imagen positiva de sí mismos, indispensables para crecer sanos y felices. Es muy importante que los padres puedan transmitir a sus hijos desde la muy temprana infancia aliento, libertad de expresión, de modo que el niño crezca en un ámbito donde se sienta autorizado para compartir y hablar acerca de todas sus emociones e inquietudes: amor, miedo, rabia, alegría. La infancia es una etapa de la vida que deja huellas muy instaladas en todos los niños, por ello es muy esencial que todos los niños se sientan cuidados, queridos, respetados en sus necesidades y estimulados en sus posibilidades.

 

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Los labores de la madre en la vida actual.

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En general las relaciones interpersonales se han complicado en el mundo actual. Las separaciones aumentan y las visitas de los niños y adolescentes al psicólogo también. Hay algo que está afectando negativamente en el ser humano y eso es evidente. Creo que la sobre exigencia de los quehaceres diarios hace que todos estemos corriendo y no podamos disfrutar de nuestro mundo.

La natalidad ha bajado considerablemente, ya que las parejas ven como las madres con hijos pasan estresadas y no quieren vivir lo mismo y perder esta libertad que tienen. Por eso aplazan la maternidad y tienen muchas veces solo un hijo, ya que se les hace difícil tener más, una por su avanzada edad en convertirse por primera vez en madre y otra por los sacrificios personales que implica criar a más niños. A eso se suman también los costos económicos.

Este estrés del siglo actual ocurre en todas las clases sociales. En las clases más bajas, las madres tienen que organizar su tiempo en base a su trabajo, la crianza de los hijos y los quehaceres de la casa, mientras que las mamás de las clases más altas que tienen ayuda doméstica y vehículo para movilizarse, también andan corriendo todo el día, porque tienen que ir a dejar y a buscar a los niños a los establecimientos educativos y llevarlos a distintas actividades extra programáticas en las tardes. A eso hay que agregar la lista de especialistas que tienen que visitar por sugerencia del colegio. Neurólogos, Psicólogos, Psiquiatras y psicopedagogos son solo algunos de los profesionales donde las mamás tienen que acudir con sus hijos. Aún en el día de hoy, las madres, tanto de los estratos más bajos como altos de la sociedad cuentan con muy poco apoyo por parte de sus maridos y ahí comienzan los conflictos más importantes entre las parejas, ya que la mayor cantidad de crisis matrimoniales se observan en personas con niños pequeños ya que ahí las exigencias son muy fuertes y el descontento de las parejas también.

Se publicó hace un tiempo en la tercera un reportaje que escribía sobre las cosas que más les molestaban a los hombres de las mujeres y de las mujeres de los hombres. En las mujeres lo que más les molestaba de los hombres es la poca colaboración que reciben éstas de sus parejas en los quehaceres diarios y los hombres se quejan de los constantes reclamos de las mujeres. Yo me pregunto si las mujeres reclamarían tanto, si los hombres colaboraran más.

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En fin, podríamos seguir hablando muchísimo más y dar más ejemplos de las relaciones interpersonales entre las personas, pero todos estamos claros que el mundo ha cambiado y la vida se ha vuelto más estresante. Es raro ver a una madre que no esté corriendo. Eso habría que cambiarlo para mejorar el bienestar de las mujeres y todas las personas de este mundo. Pero aún falta la receta y no se ve a corto plazo una solución a este problema de la sociedad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ser padre en la actualidad – un desafío permanente

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Mucho se habla y se escucha de lo difícil que se ha convertido la vida para las madres de hoy y sin restarle importancia a eso, me gustaría centrarme en el rol del padre inserto en una familia de estos tiempos. Este personaje también ha experimentado cambios. Antiguamente solo se preocupaba del bienestar económico de una familia, mientras que hoy son múltiples los roles que cumple. El hombre hoy en día también decide ser padre, se prepara y muchas veces está tan presente en los primeros meses de vida del pequeño como la madre y continua en ese rol activo a lo largo de toda la crianza.

Con la entrada masiva de la mujer al mundo laboral ha habido una presión para que los roles se equilibren en el espacio privado y el padre pueda participar más en la crianza de los niños. Relacionado con ese tema, se ha publicado un estudio realizado por el ministerio de salud y la encuesta IMAGES ( Encuesta Internacional de masculinidades y equidad de género) que describe como el hombre se ha ido involucrando paulatinamente a este nuevo rol activo que comienza con los nueve meses de gestación hasta el parto. Ahí se concluye que el 53,8% de los padres asistió a por lo menos cuatro controles prenatales de su último hijo. Durante el parto, el 67,4% señala haber estado presente. Después del nacimiento, si bien el padre está mucho más presente que antes en el cuidado de la guagua, para él es más difícil que para la madre dedicarse al pequeño en sus primeros meses de vida, ya que la ley chilena solamente le otorga 5 días de posnatal (solo un 46,8% hace uso de esa licencia). Después de ese permiso tiene que intentar equilibrar el tiempo que le dedica a la casa y al trabajo, lo que para muchos se hace muy difícil, especialmente en el mundo de hoy, donde la competividad y la exigencia en el trabajo es cada vez más alta.

Según esta encuesta, efectivamente los hombres están mucho más participativos en el cuidado de la guagua, pero hay tareas que aún en la actualidad les cuesta realizar y un 87,5% piensa que su mayor responsabilidad es proveer económicamente a su familia. Con respecto a los quehaceres de los asuntos domésticos, el 71,3% de los encuestados no tiene problemas en reconocer que su pareja hace más que él en el hogar. Solo el 39,2% cambia pañales y el 26,7% les cocina o los alimenta y la menor participación se produce cuando se trata de bañar a los niños, donde 71% manifiesta que no lo ha hecho nunca o muy de vez en cuando. Cifras que aún no hablan de un equilibrio en el hogar. Pero tampoco podemos olvidar que especialmente en esta etapa, son los padres lo que en la mayoría de los casos proveen económicamente más fuerte el hogar.

Creo que hay que valorar los logros que se han alcanzado hasta ahora con respecto al equilibrio del género en los quehaceres laborales y domésticos.

También en el sistema legislativo se está trabajando para que los padres separados puedan ser más partícipes en la crianza de los niños y no conformarse solamente con un régimen de visitas quincenal. Ahora se está luchando por una tuición compartida, lo que es un tremendo avance en nuestro país, ya que eso favorece a todos los miembros de una familia después de una separación. El padre puede participar más en la crianza de los niños, la madre tener más tiempo para desarrollarse profesionalmente y los niños disfrutar de la presencia de ambos padres, ya que es muy cierto lo que dijo Piñera en un discurso ayer. Uno puede ser ex-pareja o ex-marido, pero jamás ex-padre.

Así que celebremos los avances que han habido en esta materia en nuestra sociedad. Padres mucho más presentes en el hogar y quehaceres domésticos y con más posibilidades de participar en la crianza de los niños en caso de una separación. Es por eso que es importante festejar a los padres en su día. Se lo merecen como nunca.

 

 

 

 

La adopción- Un sistema muchas veces lento y muy burocrático.

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En nuestro país son cada día más las parejas y personas solteras interesadas en adoptar un hijo, pero el sistema existente muchas veces es muy lento y las parejas tienen que esperar muchos meses incluso años hasta poder recibir a su hijo adoptivo.

Es por eso que se está trabajando en la modificación de una ley de adopción, donde 200 niños más al año podrían adoptarse con este cambio.

Con esta nueva ley, se priorizará la adopción de los solteros por sobre los extranjeros, que ya no estarán en el tercer lugar, tras los matrimonios chilenos y extranjeros, sino en el segundo lugar. El proceso será mucho más rápido: propone un máximo de seis meses para que un niño pueda ser declarado sujeto de adopción. Una pareja esperaría por su hijo menos de un año y no hasta tres, como ocurre hasta ahora.

Según lo que estima el ministerio de justicia en el primer año de aplicación de la ley, se produciría un aumento de 15% en las adopciones, pasando de las actuales 632 a 727. Para el segundo año la cifra estimada es de 822 (15%). “En dos años de vigencia de la ley se podrían aumentar en un 30% las adopciones y mantenerse estables, para luego bajar levemente por la disminución de la tasa de natalidad”, sostiene la ministra de justicia Patricia Pérez. El aumento se debe a que el acortamiento de los plazos permitiría que más niños estén en condiciones de ser adoptados, lo que da más oportunidades a los solteros.

El proceso de adopción implica un compromiso emocional, psicológico y legal, por parte de los adultos, de establecer una relación de parentalidad con sus hijos adoptivos y un vínculo estrecho, íntimo e indisoluble con ellos. Es por esto que es esencial que el encuentro de los padres adoptivos con los pequeños ocurra en los primero meses de vida del niño o a más tardar antes del primer año para favorecer el vínculo y apego con la familia adoptiva.

Actualmente, el proceso de adopción se lleva a cabo en tres instituciones acreditadas que son el servicio Nacional de Menores (SENAME), la fundación San José para la adopción familiar cristiana y la fundación chilena para la adopción. En estos organismos las personas interesadas en adoptar son evaluadas psicosocialmente, a través de un proceso riguroso en el que se estudia en qué medida los postulantes son idóneos física, mental y psicológicamente para ser padres de un hijo adoptivo. La idea es buscar los mejores padres posibles para niños en situación de abandono.

Cuando el resultado de la evaluación es positivo, se considera que los postulantes están preparados para recibir a un hijo en adopción. En caso de encontrarse contraindicaciones psicológicas o socioeconómicas en los postulantes, no se les permite continuar con el proceso de adopción. Otra posibilidad es que tras el diagnóstico psicosocial, se considere que los miembros de la pareja requieren de un trabajo de psicoterapia previo, ya que presentan dinámicas individuales, de pareja o familiares que podrían interferir en el establecimiento de una adecuada relación con su hijo adoptivo. En este último caso, las instituciones derivan a las personas a terapia con el fin de que puedan resolver los conflictos observados.

No es fácil el proceso para la mayoría de las parejas que postulan a ser padres adoptivos, ya que muchos de ellos vienen de un proceso de duelo de no poder ser padres biológicos. La mayoría después de haberse sometido a múltiples tratamientos de fertilidad sin éxito y meses de espera donde la frustración de no haber podido concebir un hijo no es menor. Iniciar otro proceso largo de postulación a la adopción no es un esfuerzo menor para las parejas. Muchas se sienten agotadas y frustradas de tener que “ocupar” tantos meses y tiempo de sus vidas por un hijo que aún no llega y sin saber si este proceso va a terminar con éxito. A eso se suma, que las parejas chilenas viven en una sociedad muy cuestionadora, donde si no llegan por lo menos dos hijos después de pocos años de casados, las presiones sociales son bastante complicadas y agotadoras para las parejas.

Es por esto que se hace esencial un apoyo permanente hacía la pareja y contenerlos en este difícil momento. Un apoyo efectivo a estas parejas muchas veces se logra, solamente escuchándolos y contenerlos sin emitir opiniones o recomedaciones.

Jessika Krohne. Terapeuta de familia y pareja.

La violencia psicológica, física y sexual que experimenta el niño en la actualidad.

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El abuso sigue siendo un tema muy actual en nuestra sociedad y los medios de comunicación se han encargado de difundir de que esta problemática ocurre en muchos sectores del país y no hace mayor diferencia entre las diferentes clases sociales.

Diariamente aparecen nuevas denuncias de abusos en diferentes establecimientos educacionales. Pero el abuso no es la única preocupación de nuestro país.

La UNICEF dio a conocer un estudio que realiza cada 6 años y que revela cifras alarmantes que inquietan a la sociedad. Según este estudio uno de cada diez menores ha sido víctima de algún abuso sexual y que por otro lado un 71% de los menores han vivenciado algún tipo de violencia psicológica o física dentro de sus hogares.

Las cifras de la violencia física, psicológica y sexual que arrojaron estos últimos estudios preocupan mucho a las autoridades,

La coordinadora de estudios UNICEF Soledad Larraín indica que nos encontramos frente a un problema extremadamente grave y que hay que realizar acciones para revertir esta situación.

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Cuando hablamos de víctima y victimario en el ámbito de abuso sexual, se puede decir que la edad promedio de ser abusado es a los 8 años y medio y en un 75% se trata de niñas. El abusador por otro lado es generalmente un hombre, conocido de la víctima y tiene en promedio 30 años. El parentesco que puede tener el victimario con su víctima se reconocen en la mayoría de los casos como tíos, primos, padrastros y hermanastros.

“Eso dificulta aún más la situación”, como indica la psicóloga Vinka Jackson, ya que a la víctima le cuesta nombrar a alguien conocido y muchas veces es amenazada en su entorno.

La UNICEF también arroja información de un alto porcentaje de violencia psicológica en los hogares. Por violencia psicológica se entiende principalmente los gritos, insultos, burlas, indiferencia y amenazas.

Por violencia física leve se entiende lanzar cosas, tirar pelo u orejas, empujar o zamarrear y cachetadas; mientras que por violencia física grave se entiende dar patadas, mordiscos, puñetazos, quemaduras, golpizas y amenazas con armas.

Este tipo de violencia lleva a un mal rendimiento escolar, tener malas relaciones interpersonales y puede ocasionar incluso problemas de salud mental.

Es por esto que hay que trabajar urgentemente para revertir estas cifras. En una familia hay que fomentar el dialogo y la confianza para que el menor tenga un espacio para contar lo que le está pasando. Es importante que se sienta escuchado en su hogar y tenga la libertad de plantear sus miedos e inquietudes.

Jessika Krohne. http://www.psicologiaglobal.cl

 

 

 

 

 

 

La realidad de los niños con sindrome de Down nacidos en Chile

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El síndrome de Down es un trastorno genético causado por una copia extra del cromosoma 21. Provoca un grado variable de retardo mental y frecuentemente está asociado a otras malformaciones congénitas, anomalías gastrointestinales, lentitud del desarrollo motor y problemas de inmunidad. Su incidencia en Chile se ha disparado. Hoy nacen en Chile más niños con síndrome de Down que nunca en la historia. Se habla de 500 niños cada año y aún hay muy poca información al respecto. Existen muy pocas políticas de integración y escasas posibilidades de educación para ellos.

La gran causa de este gran aumento de nacimientos de niños con síndrome de Down se debe principalmente a la avanzada edad en que las mujeres tienen a sus hijos en este país. Desde 1990, el grupo de madres mayores de 34 años en Chile, según datos del ministerio de Salud, creció en un 50 por ciento. La edad es el factor de riesgo más importante para el síndrome de Down: un tercio de los niños afectados nacen de madres de 40 años o más.

Pero la otra causa que explica la razón de un mayor número de nacimientos con síndrome de Down en Chile, comparado con otros países, es que en otros países existe el aborto y muchas veces se decide interrumpir el embarazo, cuando un feto es diagnosticado con ese síndrome. España se puede mencionar en este caso como ejemplo. Desde que en ese país se legalizó el aborto en el año 2006, el nacimiento de niños con síndrome de Down disminuyó a la mitad.

La historia de este síndrome se remonta en los años 1830, donde el psiquiatra francés Etienne Esquirol, emite el primer informe de un niño con síndrome de Down, denominándose en sus inicios cretinismo. Por otro lado, P. Martin Duncan, en 1886 describe textualmente a “una niña de cabeza pequeña, redondeada, con ojos achinados, que dejaba colgar la lengua y apenas pronunciaba unas pocas palabras”. En ese año el médico inglés John Langdon Down trabajaba como director del Asilo para retrasados mentales de Eastwood, en Surrey, realizando un exhaustivo estudio a muchos de sus pacientes. Con esos datos publicó en el London Hospital Reports un artículo titulado: “Observaciones en un grupo étnico de retrasados mentales” donde describía las características físicas de un grupo de pacientes que presentaban muchas similitudes, también en su capacidad de imitación y en su sentido del humor.

Las primeras descripciones del síndrome atribuían su origen a diversas enfermedades de los progenitores, estableciendo su patogenia con base en una involución o retroceso a un estado filogenético más “primitivo”.

Tras varias comunicaciones científicas, finalmente en 1909 G.E. Shuttleworth menciona por primera vez la edad materna avanzada como un factor de riesgo para la aparición del síndrome. De camino a la denominación actual el síndrome fue rebautizado como “idiocia calmuca” o “niños inconclusos”.

¿Pero qué significa para los padres, los abuelos y los hermanos el nacimiento de un niño con síndrome de Down en la familia? ¿Qué implicancias tiene esto para las personas cercanas y para la sociedad?

Estos niños, aparte de ser físicamente diferentes son muy vulnerables de enfermar y tienen una discapacidad intelectual bastante notoria. No todos los niños Down son iguales. Nacen con diferentes habilidades. Sin embargo la estimulación motora, de lenguaje y cognitiva, es esencial para lograr mayores niveles de autovalencia.

Lo más difícil para estas familias, es costear todos los tratamientos y centros de estimulación temprano, donde para la clase media no existe apoyo por parte del estado. Este escaso apoyo que brinda el Estado a las familias que tienen un hijo discapacitado, podría cambiar con el programa de apoyo a personas con discapacidad severa y alta dependencia que está trabajando el Senadis (servicio nacional de la discapacidad) en conjunto con el ministerio del trabajo y agrupaciones de la sociedad civil ligadas a la discapacidad mental.

En 2008, Chile ratificó ante la ONU la convención internacional para los derechos de las personas con discapacidad, en el que se compromete a incorporar la discapacidad a las estrategias de desarrollo. Siguiendo ese mandato, poco antes de dejar su cargo, la ex presidenta Bachelet promulgó, en febrero de 2010, una ley de igualdad de oportunidades que establece la inclusión social de personas con discapacidad en las escuelas públicas y particulares subvencionadas. También hay algunos colegios particulares que se han abierto a la integración escolar.

A pesar de todos estos avances, hay mucho trabajo por delante, ya que con el gran aumento de nacimientos de niños con este síndrome, es necesario que el estado tome medidas más evidentes y efectivas para integrar a esta parte de la población.

 

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Sindrome de Alienación Parental (SAP) ¿Qué es eso?

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El lunes 29 de agosto, pude asistir a un seminario muy interesante, que se realizó en el salón bicentenario de la municipalidad de Vitacura acerca del síndrome de Alienación Parental, de aquí en adelante SAP. Este concepto que para la mayoría de las personas es muy nuevo, para otros forma parte del trabajo diario. Especialmente para los profesionales, como abogados, peritos, fiscales, asistentes sociales y psicólogos forenses entre otros, que trabajan con ese concepto diariamente.

La definición de SAP fue utilizado por primera vez por el profesor de psiquiatría Richard A. Gardner en 1985 para referirse en lo que él describe como un desorden en el cual un niño, de forma permanente, denigra e insulta sin justificación a uno de sus progenitores. En el estudio que realizó en casos de divorcios conflictivos o destructivos, se refirió al conjunto de síntomas que resultan del proceso por el cual un progenitor, mediante distintas estrategias, transforma la conciencia de sus hijos con objeto de impedir, obstaculizar o destruir sus vínculos con el otro progenitor, hasta hacerla contradictoria con lo que debería esperarse de su condición.

Otra forma de entender el SAP es el proceso destinado a romper el vínculo de los hijos con uno de sus progenitores. Este trastorno afecta sicológicamente a los padres quienes ven cómo sus hijos los tratan con odio e inventan historias de abusos y maltratos, incluso sexuales, que nunca existieron, influenciados principalmente por sus madres, abuelas, familiares y profesionales relacionados con los procesos de separación y divorcio destructivo.

 

Lograr la custodia de los hijos tras la ruptura de un matrimonio puede significar años de visitas a los tribunales de familia sin lograr un acuerdo por parte de los padres. Esta situación se agrava cuando madres, por diferentes razones, manipulan las inocentes mentes de sus hijos inventando historias de abusos sexuales o violencia que jamás han existido, logrando que los menores se alejen de sus progenitores e incluso lleguen a temerles u odiarles, todo ello para que los papás no logren la tutoría legal. Esta situación es más común de lo que parece y ha dado origen al SAP

 

Este seminario, cuya apertura fue realizado por Leonardo Villarroel, Psicólogo y presidente del colegio de psicólogos, fue presidida y organizada en gran parte por la Psicóloga Forense Verónica Gomez Ramirez (presidenta del instituto chileno de peritaje psicológico). Ella expuso el tema de como identificar el SAP y también habló de su dinámica. Como Invitados extranjeros, estuvieron los profesionales argentinos Delia Pedrosa de Alvarez y José María Bouza.

 

Bajo la ley chilena, la custodia de los hijos, se entrega hoy en día con unanimidad a las madres, aunque muchas veces los padres parecen muchas veces estar mucho más calificados para eso. Esto ocurre, porque bajo nuestra ley el hombre es un ser incompetente para poder cuidar a sus hijos, situación que si bien han tratado de cambiar algunas asociaciones de padres separados, no ha dado mucho resultado aún.

La Corporación “Papás por Siempre” dirigida por el abogado Carlos Michea Matus, especialista en derecho de familia, ha luchado desde hace 15 años para que las autoridades modifiquen las leyes y no beneficien sólo a las madres. “La norma considera que la mujer es más apta para el cuidado de los hijos, también que el hombre es violento e irresponsable. Los diputados y senadores no se pusieron en el caso que la mujer puede ser alcohólica, drogadicta o que tiene una serie de inhabilidades, sin embargo les otorgan la tuición”, dice Carlos Michea, presidente y director jurídico de “Papás por Siempre”. Esta corporación entrega asesorías jurídicas y sicológicas a hombres separados y privados de ver a sus hijos. Además, ayuda a los padres que sufren SAP. El SAP es más frecuente de lo que parece y en los tribunales de familia hay muchos casos al respecto.

 

La madre se define como víctima y crea una manipulación sicológica en sus hijos quienes pueden generar trastornos de personalidad, depresión crónica, sentimiento de culpabilidad, aislamiento social, suicidio, problemas futuros de alcohol y drogas, entre otras características. Por ello que es importante la ayuda sicológica y siquiátrica oportuna para los menores.

“Lamentablemente en Chile no existe en la Ley la tipificación de Síndrome de Alienación Parental, sino que lo tipifican como violencia familiar sicológica, pero en ésta se presume que el hombre comete abusos contra la mujer. Basta que el padre bañe a sus hijos para que se constituya como abuso sexual y ser privado de 5 años de libertad, además debe pagar pensión alimenticia aún estando en la cárcel”, señala Carlos Michea, quien también asegura que no existe un protocolo para determinar si un niño está mintiendo o no, sólo existen formularios en el Centro de Asistencia a Víctimas de Atentados Sexuales (CAVAS) donde se toma el testimonio del menor.

 

Importante tema, donde aún se pueden encontrar muchas falencias en las leyes chilenas, que son importante modificarlas.

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