Depresión postparto: La importancia de detectarla y tratarla a tiempo.

 

 

 

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Cuando una mujer se convierte en madre, ocurren muchos cambios que empiezan con el primer día después de la concepción. Primero aparecen solo síntomas físicos, donde el cuerpo se siente extraño y la mujer percibe algo distinto, pero no sabe detectar con claridad de que se trata y muchas veces está muy lejos de sospechar un posible embarazo.

Cuando el embarazo se confirma, la futura madre es invadida por muchas sensaciones diferentes que oscilan entre sentimientos de felicidad, alegría, pero también de mucha inseguridad, miedos e incertidumbres.

Especialmente cuando es el primer embarazo, los miedos son más grandes y empiezan a aparecer diferentes preocupaciones como por ejemplo de que manera coordinar a futuro el tiempo entre la crianza del primer hijo y la actividad laboral. También empiezan a aparecer miedos relacionados con lo económico, ya que muchas parejas no saben si van a poder cumplir con todos los gastos que implica tener un recién nacido en casa. También aparecen miedos acerca de la salud del pequeño. En fin, hay múltiples dudas, incertidumbres y angustias que se pueden enumerar en esta etapa, donde todo es incierto, ya que se escuchan muchas historias de familiares y amigas de lo que es la maternidad, pero sin haberlo experimentado uno misma.

Cuando el bebé por fin nace, la felicidad es enorme y la expectativa del nuevo integrante a la familia aún mayor. Las visitas de los parientes los primeros días después del nacimiento son intensas y la madre está rodeada de gente y personas cercanas. Posterior a eso y ya en casa, la madre muchas veces se enfrenta sola a los primeros días de vida del recién nacido. Eso mezclado a los cambios hormonales que experimenta el cuerpo de la mujer posterior al parto, puede desencadenar una posible depresión postparto que es más común en las mujeres primerizas que en las que ya han sido madre anteriormente.

Este tipo de depresión se trata de un episodio depresivo formal. Por lo tanto, existen signos característicos tales como ánimo depresivo, angustia, desesperanza, irritabilidad y alteración de los ciclos vitales (sueño, apetito, entre otros). Además la depresión postparto se trata igual que una depresión mayor. La única característica diferente es que el rango de uso de los fármacos se reduce. De hecho, se pueden usar antidepresivos durante la lactancia.

Es importante recibir apoyo en la depresión postparto por parte de las personas más cercanas. Muchas veces no es bien visto que una mujer que se ha convertido en madre por primera vez, pueda sufrir sentimientos de desánimo y tristeza y es por eso que muchas veces las mujeres lo viven en silencio. Pero no hay que tener miedo en revelar una situación como esa y atreverse a contar y por otro lado si uno ve a una madre cercana en su círculo que vive una situación de depresión postparto, hay que empatizar con ella y apoyarla en ese proceso para que se mejore lo antes posible.

Jessika Krohne. Teléfono: +56987693491.

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Los diferentes roles de la mujer en la actualidad

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El interés de la mujer ya no está en casarse y tener hijos. Ahora la mujer tiene múltiples intereses y prioriza los estudios, el trabajo, los viajes y establecerse económicamente antes de pensar en formar una familia. El papel de la mujer en la sociedad se ha modificado a partir del ingreso masivo femenino al mercado laboral. Esto ha traído también sus aristas negativos, ya que las tasas de depresión y estrés también han aumentado en la población femenina, junto a las tasas de fracaso matrimonial. Todos estos factores negativos se deben muchas veces a los múltiples papeles que tiene que asumir la mujer hoy en día, cuando decide formar una familia, tener hijos, pero no quiere desistir de su carrera profesional.

La emancipación de la mujer es un concepto propio de la historiografía, la sociología, la antropología y otras ciencias sociales referido al proceso histórico por el que las mujeres han reivindicado y conseguido, en numerosos casos, la igualdad legal, política, profesional, social, familiar y personal que tradicionalmente se le había negado.

La incorporación de la mujer al trabajo asalariado, tradicionalmente masculino, ocurre por primera vez durante la primera guerra mundial y se acentúa durante la segunda guerra mundial ante la ausencia de los trabajadores masculinos que estaban en el frente, como soldados. Este hecho fue un paso decisivo para la consecución de una autonomía real de la mujer que disponía de rentas propias. Esta realidad, junto con fenómenos paralelos de mayor educación, demanda de igualdad, control de la procreación, difusión de los métodos anticonceptivos y la revolución reproductiva, correlacionan de manera inversa el gran aumento de la esperanza de vida durante el siglo XX con una caída de la natalidad. […

Todos esos cambios anteriormente mencionados se mezclan con los intereses de la mujer moderna que quiere mantener su libertad y tiempo para hacer cosas diferentes. Hoy en día, en la década que estamos viviendo, cuando una pareja decide concebir un hijo, la mujer ya no está dispuesta de asumir este rol sola. Espera la participación activa del marido y quiere compartir las tareas equitativamente. Ese cambio es bastante positivo, ya que las mujeres ya no tienen la carga exclusiva y única de los niños. Eso también beneficia a los hombres que pueden experimentar un nuevo rol mucho más presente como padre. Pero los que más se benefician son los niños, que tienen un contacto importante y equitativo con ambos progenitores, lo que es esencial para su desarrollo como persona, ya que pueden identificarse con ambos padres.

Es por eso esencial seguir trabajando hacía este fin: Criar los niños entre ambos padres, para que todos los miembros de la familia se sientan realizados como personas y en sus propios proyectos personales.

La maternidad y sus efectos negativos en la mujer

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En todas las sociedades del mundo, tener un hijo es un acontecimiento acompañado de mucha felicidad y alegría, de esperanza y prosperidad para la familia, donde todas las personas cercanas a la mujer, que se está convirtiendo en madre, la celebran en este momento tan íntimo. Sin embargo, este momento para ella no carece de dudas e inseguridades, miedo, cansancio y porque no decir estados de tristeza.

A eso se suma, que todas las revistas, publicidades y películas hollywoodenses describen este evento como un momento pleno y llenos de felicidad, donde la mujer después de haber parido tiene la misma talla de antes de quedar embarazada y las secuelas del parto ya sea a través de una cesárea o pato normal parecen totalmente invisibles. La sociedad y las publicidades no perciben los dolores después del parto, la posible depresión postparto, los cambios hormonales y la nueva vida a la que se verá enfrentada una pareja y especialmente la mujer, donde hay que acercarse, encariñarse y cuidar a una criatura que recién se está conociendo y aceptar estos cambios nuevos. En estos cuentos de hadas y diferentes propagandas, la leche fluye sin ninguna dificultad, amamantar es indoloro y la Organización mundial de la salud (OMS) incluso recomienda amamantar dos años seguidos y ojalá los primeros meses a libre demanda, sin pensar en los efectos psicológicos que puede traer eso a la mujer y en su bienestar, donde ésta será totalmente privada de libertad y le será arrancada de su vida “normal”, puesta totalmente a disposición del recién nacido sin tener tiempo ni siquiera de cambiarse el pijama. Además le invade un tremendo sentimiento de culpa, ya que según los pronósticos de todos, debería estar plena, feliz y dichosa con esta nueva etapa de vida y por sobre todo agradecida que todo haya salido bien y el bebé esté sanito.

Los abuelos, tíos y amigos son los más contentos de todos. Sacan fotos de este acontecimiento y no entienden que la madre recién parida esté con ojeras y un poco cansada. Todos dan consejos, son expertos del tema y saben mejor que uno todo lo que está pasando. “El niño tiene hambre….tiene frío….no está mamando bien. …está con sueño ….está incómodo…. pero cómo se siente la madre? Nosotros vivimos en un mundo, donde la natalidad es algo positivo para la sociedad y el país; y con cada nacimiento se vive un festejo. Es más, se mira con mucha extrañeza a una mujer que no quiere tener hijos y cuando una pareja no puede tener, hay múltiples lugares de ayuda y tratamientos para lograr lo que la cultura prescribe. Tener uno, dos y ojalá más hijos. Pero poco se estudia acerca de la otra parte de este proceso, desde el punto de vista de la madre y todo lo que implica el proceso de la maternidad desde el momento de la concepción. Hay un obstetra argentino que se llama Mario Sebastiani y que justamente ha analizado este fenómeno. Ha presenciado múltiples partos y ha publicado tres libros, cuyo último se denomina “Lo que nadie te contó del embarazo y del postparto”, que reflexiona acerca del proceso por el cual pasan las mujeres en distintas partes del mundo silenciosamente. Sebastiani dice “Por gestar, la mujer tiene una infinidad de daños colaterales que son minimizados socialmente. La nueva vida después del parto se convierte en visitas, consejos de “expertos”, inseguridades, poco descanso y varios meses sin poder dormir de recorrido por lo menos tres horas consecutivas. Además, este tiempo está invadido de soledad y poca comprensión por parte de los familiares, amigos y personas cercanas por no empatizar con la nueva madre. Las mujeres en esta etapa se sienten realmente “secuestradas” sin poder salir y arrancar de este momento. Estamos en el siglo XXI, pero no ha cambiado mucho el concepto de mediados del siglo pasado y antepasado, donde la única función de la mujer era parir y criar sola a los pequeños, sin tener mucha ayuda del marido, a quien se le acercaba el pequeño muchas veces recién al año, ni de otros familiares, especialmente si pertenecía a una clase social más baja. Ese concepto de mujer como fábrica de criaturas, justamente nace a partir de las dos guerras mundiales, donde había que traer una cantidad muy grande de niños al mundo para poder suplir, los soldados muertos en la guerra. En esa época, la anticoncepción no era tema y empezó a aparecer recién en los años 70 del siglo pasado y solamente en los países más avanzados.

Este destacado médico argentino se refiere también a las consecuencias devastadoras a la que se someterá el cuerpo con un embarazo, aumentando el útero a un tamaño hasta mil veces mayor que su tamaño normal, elevándose la presión arterial un 22 por ciento y se multiplican muchas hormonas en el cuerpo. A eso crítica también el consejo de la OMS, de amamantar dos años seguidos. Dice que en eso, no se debería considerar todo el mundo sino que solamente los países del tercer y cuarto mundo y el apego, que según diversas instituciones también se favorece con la lactancia, se puede lograr también de otras maneras entre la madre yel hijo.

Si bien, Sebastiani presenta la experiencia de la paternidad como algo bastante negativo, creo que hay cosas de este científico que hay que destacar y si bien hay muchas cosas bonitas que envuelven esta experiencia de tener hijos, también es muy válido tener la opinión que hoy en día tienen muchas parejas, de pasarlo bien primero, trabajar, estudiar y viajar y de ahí dedicar el tiempo a tener hijos.

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La postergación de la maternidad

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Hoy en día las prioridades de las mujeres han cambiado mucho y ya no está el único proyecto de vida ser madre. Las mujeres tienen otras aspiraciones y prefieren estudiar, trabajar, viajar y tener una estabilidad económica antes de convertirse en madre.

Es por esto que la edad de llegar a ser madre por primera vez se ha postergado bastante y según el instituto nacional de estadísticas, muchas mujeres chilenas se convierten recién pasado los 30 años en madres por primera vez. También ha disminuido la cantidad de hijos por mujer, llegando en estos días a un número menor a 2.

Las razones de postergar la maternidad son muchas. Primeros están como ya dicho los proyectos personales de cada mujer, pero también influyen mucho el nuevo escenario social, donde uno hoy en día cuenta con muy pocas redes de apoyo para criar a un hijo. Antes estaba toda la familia extensa, con la cual uno muchas veces incluso vivía bajo el mismo techo, por lo que un niño estaba al cuidado de muchas personas y conseguir una nana o una persona que cuidara del pequeño también era bastante más simple. En la actualidad, las parejas se encuentran muy solas y muchas veces tienen que criar a sus hijos por su propia cuenta, sacrificando muchas cosas y tener muy poco tiempo para realizar otras cosas. Se ven muy restringidos para seguir cumpliendo con sus sueños y proyectos personales y eso muchas veces los frustra.

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A eso se suma el factor económico, donde la vida en Chile se ha encarecido mucho, como la educación y la salud por ejemplo. Pagar un colegio se ha convertido en todo un desafío para una pareja y los costos de los servicios en general han aumentado mucho.

Son muchas las inseguridades que le surgen a una mujer al momento de concebir un hijo, por lo que muchas desarrollan el instinto maternal mucho más tarde y deciden dejar la crianza para más adelante. Sin embargo la presión social sigue siendo muy alta y en nuestra sociedad muchas veces no se acepta una mujer que no quiera ser madre. Los chilenos somos muy poco tolerantes y aún nos cuesta aceptar alternativas distintas a la tradicional forma de ver a una familia.

Una mujer se puede ver influenciada por esa presión social y sumarse a sus dudas el miedo al arrepentimiento de no convertirse en madre a tiempo, es decir una mujer que se acerca a los 40 años y aún no ha podido tener un hijo por distintas razones puede desarrollar inseguridades y miedos y muchas veces tomar una decisión equivocada.

Aquí es importante que cada mujer tome su propia decisión sin sentirse presionada por las otras personas y decida por su cuenta lo que es mejor para ella. Si bien puede llegar el remordimiento, también puede llegar el arrepentimiento de no haber realizado todas las cosas que uno quiso hacer antes de ser madre por dejarse llevar por las presiones sociales.

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¿Criar o trabajar? El dilema de muchas mujeres.

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Las mujeres han logrado construirse un camino en el mundo laboral. Cada vez hay más mujeres en sectores públicos y privados trabajando y muchas de ellas en cargos de mucha responsabilidad. Eso lo han logrado las mujeres de a poco. El camino no ha sido fácil y no ha carecido de cuestionamientos y dificultades.

Hoy en día se puede decir, que muchísimas mujeres están trabajando y son un gran aporte en su sistema familiar, igualando o superando muchas veces sus ingresos al de sus parejas en el hogar.

Este gran logro no ha estado ausente de dificultades, ya que la mujer hoy en día tiene que dividirse en muchos roles y vive una vida muy estresante para poder cumplir con todos sus tareas y ser buena trabajadora, madre, esposa y dueña de casa. Es por eso que han ocurrido algunos fenómenos sociales como la postergación de la maternidad para poder cumplir de mejor forma en el trabajo.

Ocurre que pasado los 30 y cuando aún no se ha sido madre, la mujer se empieza a plantear esa posibilidad más seriamente y decide tener a su primer hijo. Ahí se da cuenta por primera vez que criar y trabajar al mismo tiempo no es fácil y que hay que contar con mucho apoyo de otras personas para poder seguir cumpliendo con su actividad laboral.

Ahí se perciben varios otros fenómenos que antes no se veían. Las personas antiguamente vivían en comunidad, donde varias generaciones compartían una casa. Eso facilitaba mucho la crianza, ya que ésta era compartida entre varios. Por otro lado, los abuelos antiguamente tenían su rol de ayudar en la crianza mucho más claro. Hoy en día, la calidad de vida de los adultos mayores ha mejorado muchísimo y éstos cumplen con múltiples actividades y una intensa vida social hasta una edad muy avanzada, por lo que con justa razón no están dispuestos a preocuparse solamente de sus nietos. Por otro lado está ocurriendo aquí en Chile lo mismo que ocurrió en los países desarrollados hace 50 años: El servicio doméstico se está convirtiendo en un lujo que solo pocos pueden costear. Eso es un fenómeno habitual y lógico si somos un país que estamos en vía del desarrollo, pero no deja de ser complicado, si por muchos años las mamás y trabajadoras contaban con una persona que cuidaba de sus hijos, mientras ella iba a trabajar.

A eso se suma, que con la ola de denuncias de abuso sexual en las salas cunas y jardines infantiles se ha incrementado la inseguridad de las jóvenes madres que desconfían de esos establecimientos para dejar a su hijo ahí.

Todas estas razones han hecho que muchas madres han decidido dar un paso para el lado en su carera profesional, ausentarse por un par de años y dedicarse a la maternidad el tiempo completo. Eso ocurre muchas veces alrededor de los 30 y más años, que es la edad óptima para hacer una buena carrera profesional, pero los nuevos estilos de vida no han logrado complementar ambos roles y muy pocas madres logran cumplir con ambas actividades sin sentir que se está dejando una de lado.

No es fácil esta decisión de optar por la maternidad antes de la vida laboral o viceversa. Se pueden hacer las dos cosas, pero como mujer, siempre se va sentir que uno está en deuda con alguna, es por eso que muchas veces es mejor optar y sacrificar algunos años de la vida por la maternidad, antes de volver a retomar la vida laboral, eso por lo menos han decidido muchas mujeres el último tiempo.

Jessika Krohne. http://www.psicologiaglobal.cl