¿El fin de la comunicación presencial?

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El intercambio de palabras de forma presencial se esta extinguiendo entre las personas de todas las edades en la sociedad. Es un tema bastante alarmante lo que está ocurriendo en los distintos grupos sociales y etarios. Podemos ver que las parejas, las familias, los amigos en edad adolescente y adulta cada vez se comunican menos cara a cara y los mensajes de textos son cada vez más frecuentes.

Estudios indican que un cuarto de los adolescentes están conectados “casi constantemente” a internet, que en los jóvenes de entre 12 y 17 años el mensaje de texto desplazó el contacto humano directo y que más de 70% de los niños de menos de ocho años ya han usado un aparato móvil. Estas cifras son muy peligrosas, ya que nosotros somos una cultura donde el lenguaje, la comunicación y compartir con nuestros pares siempre fue muy esencial para la sobrevivencia y la procreación. La comunicación cara a cara se ha traspasado de generación en generación y se aprende observando a sus pares y a los padres y otras personas de autoridad. En este caso los nuevos adolescentes no van a aprender este tipo de comunicación, lo que les va a producir una tremenda carencia en su desarrollo social. El mirarse a los ojos está desapareciendo de alguna manera, lo que genera muchas dificultades a nivel social y puede afectar en el adecuado desarrollo psicológico. Por ejemplo una persona puede desarrollar dificultades en su auto- estima y autoconcepto. Nuestros niños que están muchas horas frente a una pantalla puede tener graves dificultades a futuro de poder tener una relación de pareja exitosa además puede presentar dificultades en el trabajo frente a sus pares y en trabajo de equipos.

Por otro lado hay estudios, como el del doctor Nass que fue pionero en estudiar el impacto que todo uso de tecnología estaba teniendo en la comunicación cara a cara. En 2012, este investigador y algunos colegas de Stanford interrogaron a 3461 niñas entre los 8 y 12 años de edad, utilizando técnicas de sondeo en línea. El estudio reveló que mientras menos tiempo pasaban las niñas ante una pantalla y más tiempo destinaban a una comunicación cara a cara, mayor era su éxito social, dormían más y tenían menos riesgos considerados como una mala influencia con sus padres. Mientras más tiempo pasaban las niñas ante una pantalla, en comparación, menor era el tiempo de sueño y más baja su autoestima.

Por otro lado es interesante observar a los niños en etapa preescolar como se comunican con sus pares. Juegan, hablan, pelean y lo pasan muy bien juntos, por lo tanto el fenómeno se empieza a observar con mayor profundidad desde los 8 años, cuando los niños tienen más contactos con los aparatos tecnológicos.

Es por eso que nosotros somos responsables de enseñarles a nuestros hijos, sobrinos y todos los niños y adolescentes que nos rodean que el uso de los smartphones y panatallas en general debería limitarse y el uso no debería superar más de dos horas diarias.

 

 

 

 

 

 

 

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Los predictores de separación de una relación de pareja

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  • Casi todas las parejas suelen tener los mismos conflictos.
  • Casi el 70% de los problemas de pareja no tienen solución.
  • Los problemas no disminuyen con el tiempo, sino que se agravan.
  • Las parejas discuten por los mismos temas a través de los años.
  • Las parejas que se divorcian tienen la misma cantidad de dificultades que las que permanecen juntas.
  • La similitud de caracteres o de opiniones no son garantía para una relación estable.
  • No existen parejas que sean incompatibles.

Estas son algunas afirmaciones que concluye el gran investigador John Gottman, el gurú de los terapeutas de pareja, autor de más de 40 libros y de 160 artículos científicos sobre las relaciones de pareja.

Si estas afirmaciones son ciertas, ¿por qué hay parejas que se separan y otras no? ¿Para qué sirve realizar una terapia de pareja? Bueno, en una terapia tal vez uno no logra solucionar los problemas de raíz, pero aprende a ver los problemas con ojos diferentes, aprende a aceptar al otro con sus virtudes y sus defectos, se da cuenta de la dinámica que tiene la pareja, donde uno puede anteponerse a algunas situaciones conflictivas. También se aprende a discutir, a conversar a comunicarse de una mejor manera y a leer los gestos del otro. En una terapia uno se conoce a sí mismo y logra conocer al otro y también logra entender al otro y las reacciones que pueda tener según la historia de vida que ha tenido y eso sirve mucho para enfrentar diversas situaciones. Se aprende a ser empático y asertivo, herramientas valiosísimas en una relación de pareja. En resumen, uno aprende a manejar los conflictos. Las parejas que no lo logran y no pueden aceptar las cosas que no se pueden cambiar, terminan separándose, sin necesariamente tener más conflictos que una pareja que permanece junta. Además una pareja con una probabilidad más alta de separarse se ve inserta en una gran cantidad de emociones negativas y según Gottman, ellos utilizan cuatro mecanismos comunicacionales que son literalmente autodestructivos y terminan deteriorando a la pareja a tal nivel que se terminan separando. Gottman los denomina los cuatro jinetes del Apocalipsis y si están presentes en una pareja, pueden predecir un divorcio en un 85% de probabilidad. Estos 4 mecanismos autodestructivos son los siguientes:

 

  • Defensividad: que se trata de una actitud en defensa de lo que se ha percibido como un ataque. Una rígida actitud de defensa automática, eludiendo nuestra cuota de responsabilidad. Se recurre a las tácticas de negación, no admitir estar equivocado, buscar excusas, inventar explicaciones, responder con otra queja y/o contraatacar. Con todo lo anterior se está implícitamente culpando en forma indirecta a nuestra pareja e invalidando su queja. El mensaje que emitimos es: “El problema no soy yo”.
  • Indiferencia: en vez de emitir señales de estar atentos a la conversación, asumimos una postura evasiva de distanciamiento y superioridad consistente en desconectarse y replegarse en uno mismo, ignorando al otro como si no nos importara.
  • Criticismo: a diferencia de una queja, la crítica consiste en descalificaciones o ataques personales Implica mucho más que una simple protesta por una conducta específica. Se trata de un atentado en contra de la otra persona, puesto que en el fondo es un juicio dirigido a su carácter y no a sus actos. Generalmente incluye las acciones de culpar y difamar, así como el uso del nunca y del siempre. Las críticas tienen un impacto emocional muy corrosivo, dejando al receptor avergonzado, disgustado y humillado.
  • Desprecio: implica una ostensible falta de respeto, de mirar en menos al otro y/o de sentir aversión. Incluye el uso del sarcasmo y del humor hostil, poner cara de desprecio o los ojos en blanco en un gesto de resignación o bien fruncir el labio, señal universal de disgusto. La forma más evidente consiste en la ridiculización mediante la burla y en el insulto directo («idiota», «puta»), aunque el lenguaje corporal puede reflejar grados aun peores de menosprecio. Similar al odio, el desprecio puede relacionarse con la indignación y la amargura, creciendo a medida que vamos almacenando y alimentando durante largo tiempo pensamientos negativos acerca de nuestra pareja. Fuera del rencor, también refleja un sentimiento de superioridad, donde se mira al otro con condescendencia, devaluándolo y considerándolo indigno. Estos cuatro mecanismos se van gestando desde los inicios de la relación,  agudizándose en períodos más vulnerables (como la llegada del primer hijo) y cada una de ellos sienta las bases para el siguiente, siendo el desprecio el más destructivo de todos. Si una pareja reconoce algunos de estos cuatro mecanismos en su relación, es de suma importancia que ambos hagan el esfuerzo para extinguirla, ya que si no se hace a tiempo se pueden ir fomentando a lo largo de los años hasta llegar a convertirse en una dinámica incontrolable llevando finalmente a una posible separación.

Jessika Krohne. Terapeuta de Pareja.

Ataques de pánico

Ataques de panico

Miguel 28 años llegó a la consulta con el motivo de padecer todas las noches fuertes ataques de angustia. Estos ataques se manifestaban en su habitación aproximadamente a las 10 de la noche. Ahí percibía episodios de mucha angustia, palpitaciones, mareos, se le apretaba el pecho y le costaba respirar. Eso no lo podía controlar y le dificultó por mucho tiempo para realizar otras actividades en su vida diaria.

Llega a la consulta manifestando que se siente estancado en la vida, desanimado y con varias terapias iniciadas que no han dado resultado.

La primera tarea que le di es que me registrara estos ataques de angustia en una hoja, anotando a qué hora ocurren, con qué frecuencia, qué hace para evitarlos y qué ocurre después de estos ataques. Anotar estos episodios por aproximadamente dos semanas ayuda para que el paciente claramente se dé cuenta de qué forma son esos ataques para que se descubran las causas y el origen de estos momentos molestos.

Nos dimos cuenta en conjunto, que el paciente todas las tardes le daba miedo entrar a la habitación porque “sabía” lo que le iba a pasar, después del acontecimiento se quedaba paralizado sin saber qué hacer. Las siguientes dos tareas que le di como terapeuta es cambiar la ubicación de las cosas de la pieza, agregar cosas nuevas y quitar otras. Además le pedí que cambiara inmediatamente de actividad o conducta cuando empezaba a sentir estas sensaciones desagradables y que incluso saliera de la pieza o lo que él consideraba necesario para distraerse.

En algún momento de las sesiones hablamos de “amigarse” con esta sensación y tomarlo como algo “normal” que no va a causar mayor peligro que la molestia del momento. Es decir aprender a aceptar estos episodios como algo muy propio de uno y aprender a vivir con eso.

A lo largo de las sesiones me contó que era muy “hipocondriaco y enfermizo”. Se agripaba con facilidad.

Cuando hablamos de los miedos me confesó que tenía un temor enorme a morir.

Indagando más en su pasado e historia personal, me contó de un episodio muy complicado donde su abuela sufrió una enfermedad larga de arteriosclerosis y tuvo una muerte muy desagradable. En ese mismo momento cuando su abuela estaba falleciendo, su padre le dio una parálisis cerebral. Estos dos episodios lo marcaron mucho y pueden haber originado estos ataques de pánico.

Es muy importante saber los orígenes y causas de estos ataques de pánicos para poder manejarlos. Es importante bajarles el miedo a esos episodios y de alguna manera percibirlos como parte de uno. Algunas personas sufren de un dolor de cabeza mientras que otros pueden sufrir episodios de angustia. Una cosa fundamental es cambiar de conducta en el momento que aparecen y realizar algo distinto para distraer la atención.

Los ataques de pánico son períodos en los que el individuo sufre de una manera súbita un intenso miedo o temor con una duración variable: de minutos a horas.

Los ataques o crisis de pánico generalmente aparecen de repente y pueden alcanzar su máxima intensidad en unos 10 minutos. No obstante, pueden continuar durante más tiempo si el paciente ha tenido el ataque desencadenado por una situación de la que no es o no se siente capaz de escapar.

La persona que sufre episodios de pánico se siente súbitamente aterrorizada sin una razón evidente para sí misma o para los demás. Durante el ataque de pánico se producen síntomas físicos muy intensos: taquicardia, dificultad para respirar, hiperventilación pulmonar, temblores o mareos. Estos ataques pueden ocurrir en cualquier momento o lugar sin previo aviso. Durante un ataque de pánico o crisis de angustia se presenta al individuo una súbita aparición de un nivel elevado de ansiedad y excitación fisiológica sin causa aparente. Los ataques de pánico no duran mucho pero son tan intensos que la persona afectada los percibe como muy prolongados. Por eso es bueno registrar esos momentos. A menudo el individuo siente que está en peligro de muerte inminente y tiene una necesidad imperativa de escapar de un lugar o de una situación temida (aspecto congruente con la emoción que el sujeto está sintiendo). El hecho de no poder escapar físicamente de la situación de miedo extremo en que se encuentra el afectado acentúa sobremanera los síntomas de pánico.

Experimentar un ataque de pánico es una terrible, incómoda e intensa experiencia que suele relacionarse con que la persona restrinja su conducta, lo que puede conducir, en casos, a adoptar conductas limitativas para evitar la repetición de las crisis. El paciente se puede sentir estancado en su vida. A veces el fenómeno de crisis se reproduce durante el sueño.

En el caso de Miguel, saber el origen de los ataques de angustia y registrar los episodios le ha ayudado mucho para entender lo que le está pasando y bajarle el perfil. Actualmente, si bien siguen apareciendo en algunas instancias, son mucho más breves y menos intensos. Ya no le perturban tanto en su vida y ha aprendido a vivir con esto si es que aparecen.

Jessika Krohne. Psicóloga Clínica.

Feniletilamina- la causante del amor.

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Muchas veces nos preguntamos por qué nos gusta tal o cual persona y otra no. Nos atraen distintas personas en particular y otras nos producen rechazo. Nos enamoramos de una persona en específico y una amiga podría decir: “Cómo te enamoraste de esa persona?”

Bueno, en fin. Hay muchas teorías que tratan de explicarnos por qué nos llaman la atención algunas personas y nos enamoramos de éstas, mientras que otras personas no las tomamos en cuenta o incluso nos caen mal.

Según la teoría psicoanalítica, desde la primera infancia decidimos nuestros “futuros amores” y nos hacemos una imagen muy clara de nuestra historia de pareja en muchos años a futuro.

Un experto en química  afirma que desde los cinco u ocho años el niño elabora mentalmente un mapa en el cual encajará en el futuro su ideal amoroso, pues cada quien busca la pareja que desea.

Francisco Muñoz de la Peña Castrillo da respuestas a la pregunta  ¿por qué nos enamoramos de una determinada persona y no de otra?  Innumerables investigaciones psicológicas demuestran lo decisivo de los recuerdos infantiles

-conscientes e inconscientes-. La llamada teoría de la correspondencia puede resumirse en la frase: “cada cual busca la pareja que cree merecer”.

Según él, ese molde de circuitos cerebrales preestablecido es lo que hará que cada quien se enamore de una persona y no de otra.

El sexólogo John Money considera que los niños desarrollan esos mapas entre los 5 y 8 años de edad como resultado de asociaciones con miembros de su familia, con amigos, con experiencias y hechos fortuitos.  Así pues antes de que el verdadero amor llame a la puerta, el sujeto ya ha elaborado los rasgos esenciales de la persona ideal a quien amar.

Se sabe que existe un compuesto orgánico que se denomina Feniletilamina que es la causante del amor. Muchos teóricos la denominan la “hormona del amor” . Esta hormona, compuesto orgánico perteneciente a las anfetaminas, es el responsable de que nos enamoremos y que finalmente se trataría de una hormona de supervivencia, ya que sería la causante también de que los seres humanos se emparejen y finalmente tengan hijos y mantengan la especie humana.

¿Química del amor? La propia fuente, y otras muchas indican que en la cascada de reacciones emocionales hay electricidad (descargas neuronales) y hay química (hormonas y otras sustancias que participan).

Ellas son las que hacen que una pasión amorosa descontrole la vida y ellas son las que explican buena parte de los signos del enamoramiento.

Cuando aparece la persona  deseada se dispara la señal de alarma, nuestro organismo entra entonces en ebullición.

Ese es el efecto de los primeros meses del enamoramiento absoluto, donde uno parece estar como “ciego de amor” y solo percibe las cosas positivas de la pareja. Es una pasión total, donde uno solo tiene ojos y tiempo para el otro. Esa sensación dura tres meses aproximadamente y es muy necesaria para que las personas se emparejen. Después se aterriza a un estado más normal y racional, donde tal vez se pueda empezar a percibir algunos elementos más negativos del otro, pero uno igual sigue estando en el séptimo cielo y con una idea muy clara de querer planificar la vida con esta otra persona.

En los primeros tres meses de vida no manda el intelecto ni la fuerza de voluntad. Es el reino del siento luego existo, de la carne, las atracciones y repulsiones primarias, el territorio donde la razón es una intrusa. Después de los tres meses se existe primero y de ahí se siente, pero con los sentimientos aún muy enfocados en el otro.

El verdadero enamoramiento parece ser que sobreviene entonces cuando se produce en el cerebro la Feniletilamina, este compuesto orgánico de la familia de las anfetaminas.

Este enamoramiento lamentablemente no es eterno, como ya dicho, sino que va decantando de a poco. Con el tiempo el organismo se va haciendo resistente a los efectos de estas sustancias y toda la locura de la pasión se desvanece gradualmente, la fase de atracción no dura para siempre y comienza entonces una segunda fase que algunos llaman de pertenencia, dando paso a un amor más sosegado. Se trata de un sentimiento de seguridad, comodidad y paz.

Jessika Krohne. Terapeuta de Pareja. http://www.psicologiaglobal.cl

Por eso algunos expertos recomiendan para conservar la pareja es necesario buscar mecanismos socioculturales (grata convivencia, costumbre, intereses mutuos, etc.), para que el proceso deje de ser solo químico. Si no se han establecido ligazones de intereses comunes y empatía, la pareja, se sentirá cada vez menos enamorada y por ahí llegará la insatisfacción, la frustración, separación e incluso el odio.

Depresión postparto: La importancia de detectarla y tratarla a tiempo.

 

 

 

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Cuando una mujer se convierte en madre, ocurren muchos cambios que empiezan con el primer día después de la concepción. Primero aparecen solo síntomas físicos, donde el cuerpo se siente extraño y la mujer percibe algo distinto, pero no sabe detectar con claridad de que se trata y muchas veces está muy lejos de sospechar un posible embarazo.

Cuando el embarazo se confirma, la futura madre es invadida por muchas sensaciones diferentes que oscilan entre sentimientos de felicidad, alegría, pero también de mucha inseguridad, miedos e incertidumbres.

Especialmente cuando es el primer embarazo, los miedos son más grandes y empiezan a aparecer diferentes preocupaciones como por ejemplo de que manera coordinar a futuro el tiempo entre la crianza del primer hijo y la actividad laboral. También empiezan a aparecer miedos relacionados con lo económico, ya que muchas parejas no saben si van a poder cumplir con todos los gastos que implica tener un recién nacido en casa. También aparecen miedos acerca de la salud del pequeño. En fin, hay múltiples dudas, incertidumbres y angustias que se pueden enumerar en esta etapa, donde todo es incierto, ya que se escuchan muchas historias de familiares y amigas de lo que es la maternidad, pero sin haberlo experimentado uno misma.

Cuando el bebé por fin nace, la felicidad es enorme y la expectativa del nuevo integrante a la familia aún mayor. Las visitas de los parientes los primeros días después del nacimiento son intensas y la madre está rodeada de gente y personas cercanas. Posterior a eso y ya en casa, la madre muchas veces se enfrenta sola a los primeros días de vida del recién nacido. Eso mezclado a los cambios hormonales que experimenta el cuerpo de la mujer posterior al parto, puede desencadenar una posible depresión postparto que es más común en las mujeres primerizas que en las que ya han sido madre anteriormente.

Este tipo de depresión se trata de un episodio depresivo formal. Por lo tanto, existen signos característicos tales como ánimo depresivo, angustia, desesperanza, irritabilidad y alteración de los ciclos vitales (sueño, apetito, entre otros). Además la depresión postparto se trata igual que una depresión mayor. La única característica diferente es que el rango de uso de los fármacos se reduce. De hecho, se pueden usar antidepresivos durante la lactancia.

Es importante recibir apoyo en la depresión postparto por parte de las personas más cercanas. Muchas veces no es bien visto que una mujer que se ha convertido en madre por primera vez, pueda sufrir sentimientos de desánimo y tristeza y es por eso que muchas veces las mujeres lo viven en silencio. Pero no hay que tener miedo en revelar una situación como esa y atreverse a contar y por otro lado si uno ve a una madre cercana en su círculo que vive una situación de depresión postparto, hay que empatizar con ella y apoyarla en ese proceso para que se mejore lo antes posible.

Jessika Krohne. Teléfono: +56987693491.

La diferencia de los hermanos según el lugar que ocupan en la familia.

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Es normal que los padres con dos o más hijos se pregunten la forma de mantener el equilibrio para que ninguno de sus hijos sienta diferencia. Ser padres justos y equitativos es una tarea que lleva mucho trabajo y esfuerzo. Hay que tener en cuenta que cada padre se relaciona con cada hijo de manera diferente. En la relación entre padres e hijos se entrecruzan una serie de proyecciones donde el padre proyecta en el hijo frustraciones, deseos, expectativas y sus propios temores.

Existen determinados rasgos o signos que tienden a reiterarse de manera continua según el orden cronológico en que nacen los pequeños. Es diferente nacer como primogénito, hijo del medio o conchito en la familia. Cada uno tiene sus propias características o diferencias.

Es importante pensar en la singularidad de cada hijo, buscando los aspectos positivos de ellos, orientándolos y fortaleciendo sus aspectos emocionales. Suele suceder por ejemplo, que cuando se trata del hijo del medio su personalidad es un poco más insegura, ya que no sabe si comportarse como grande o como guagua, queriendo asemejarse a la conducta de sus hermanos.

A esto, los especialista lo han llamado el “síndrome del hijo del medio”, una situación que se desarrolla al interior de un núcleo cuando los padres “prestan más atención al mayor, debido a que es el primero, y al pequeñito porque es el bebé y se lleva todo el cuidado, dejando a veces de lado al que se encuentra en el medio”, explica la psicóloga de la Clínica Tabancura, Elizabeth Cerda.

En la mayoría de los casos, es normal que pueda sentirse “menos querido” o creer que sus papás le prestan menos atención, pero por lo mismo, el esfuerzo de los adultos debe apuntar a aminorar ese sentimiento, para disminuir las consecuencias y reacciones.

Frente a esta situación, generalmente existen 2 posibilidades: pueden convertirse en niños muy tímidos y retraídos, como si estuvieran en segundo plano, o ser los más revoltosos, como acto de rebeldía. Es por eso de suma importancia que los padres tomen medidas oportunas a tiempo para evitar una de las dos alternativas antes mencionadas.

Por otra parte, tienen que esforzarse más para ser reconocidos y pelear más duro para conseguir la atención de sus padres, y por ese motivo buscan desesperadamente sobresalir.

El primogénito por otro lado es el centro de atención de los padres en los primeros años. Su llegada causa gran ilusión más que ningún otro hijo. Suele recibir muchos estímulos para desarrollar habilidades como el hablar, caminar, etc. Al no tener hermanos sus modelos a seguir suelen ser sus padres, lo que lo convierte en una persona más responsable y de acuerdo con algunos especialistas, más ambicioso. Los primogénitos se ven mayormente afectados por la llegada de un hermano y los celos pueden llegar a convertirse en un problema si los padres no le ayudan a superarlos. Suele ser el líder entre sus hermanos, un poco el “papá” o la “mamá” de los más pequeños. Aprenderá más rápido a tomar sus propias decisiones, y estará muy consciente de que es el o la mayor. Esto seguirá a lo largo de su vida. Puede llegar a desarrollar una conducta dominante y si lo dejas puede convertirse en un tirano con sus hermanos.

En la edad adulta suelen ser los responsables de sus padres y cuando éstos faltan, les preocupa mantener a su familia unida.

El hijo menor suele ser el más consentido y protegido dentro de la familia y goza de privilegios especiales. Sus hermanos ya son grandes más grandes, por lo que deben aguantarlo y cuidarlo. Si es sobreprotegido y recibe privilegios sobre los otros dos, podría estar criando un monstruo: se volverá egoísta, manipulador, chantajista e irresponsable, creyendo que todo lo merece y esperando que todo lo hagan por él.

En cambio si es tratado como sus hermanos, desarrollará una personalidad libre y saludable y puede llegar a ser el más independiente de los tres.

Los mimos que recibe de pequeño suelen ayudarle para convertirse en un adultos cariñoso y empático. Su hermano mayor sentirá especial responsabilidad por él, sin embargo si está bien educado será un apoyo importante para sus hermanos. Tal como enuncia UNICEF, “todos” los niños necesitan sentirse queridos, aceptados, cuidados, y respetados por los adultos su entorno, por ello, es necesario que los padres presten especial atención a poder demostrar el cariño y respeto hacia sus hijos. De este modo, los adultos transmiten a sus hijos sentimientos de seguridad, convicción y confianza en sí mismos, ayudando así a formar una imagen positiva de sí mismos, indispensables para crecer sanos y felices. Es muy importante que los padres puedan transmitir a sus hijos desde la muy temprana infancia aliento, libertad de expresión, de modo que el niño crezca en un ámbito donde se sienta autorizado para compartir y hablar acerca de todas sus emociones e inquietudes: amor, miedo, rabia, alegría. La infancia es una etapa de la vida que deja huellas muy instaladas en todos los niños, por ello es muy esencial que todos los niños se sientan cuidados, queridos, respetados en sus necesidades y estimulados en sus posibilidades.

 

El suicidio- un acto difícil de entender.

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El escritor alemán Goethe dijo alguna vez: “El suicidio es un hecho que forma parte de la naturaleza humana. A pesar de lo mucho que se ha dicho y hecho acerca de él en el pasado, cada uno de enfrentarse a él desde el principio, y en cada época debe repensarlo”.

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El suicidio siempre es un tópico muy controvertido y delicado. Cuesta hablar de esta temática y se trata de ocultar cuando ha ocurrido.

Pertenecer a una familia, donde alguna vez uno de sus miembros se ha suicidado, es una experiencia difícil de superar. En la mayoría de las veces el sistema familiar se quiebra, se desequilibra fuertemente y cuesta que las cosas vuelvan a su normalidad después de un evento de esa índole.

El suicidio es a mi gusto uno de los actos más agresivos que puede cometer un ser humano frente a su familia y sus seres más queridos. Los miembros familiares normalmente nunca se recuperan de ese hecho fatal y son invadidos por culpa, rabia, pena y desesperación por mucho tiempo. Estos sentimientos son de una duración muchísimos más prolongados que un duelo por una muerte natural y puede tardar años para que la vida vuelva a tomar un rumbo normal.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que el suicidio es un acto de violencia, la cual genera para los individuos, las familias, las comunidades y los países, graves consecuencias, tanto a corto como a largo plazo provocando efectos perjudiciales en los servicios de atención de salud. Se entiende por violencia como el uso actual de fuerza o poder sobre otra persona, sobre sí mismo o sobre un grupo o comunidad, dando como resultado un daño, muerte o de privación. Además, considera al suicidio como una categoría, junto al homicidio, la guerra y las intervenciones legales, como daños fatales infligidos asimismo, especificados como intencionales.

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Aunque parezca contradictorio y paradójico, en la primavera se realizan la mayor cantidad de suicidios. Esa época estacional, donde para muchos comienza una linda etapa con nuevas oportunidades, proyectos y metas y muchos se preparan para las fiestas de fin de año y las vacaciones que se aproximan, otros aprovechan la mayor cantidad de energía que su cuerpo presenta para cometer uno de los actos más violentos que para mi gusto existen: acabar con la propia vida.

¿Porqué hay personas que no ven ninguna salida en la vida que su propia muerte? ¿Cómo llega una persona cometer un acto de ese tipo? Aquí hay que distinguir entre suicidios que son totalmente premeditados y que tienen una altísima posibilidad de realizarse y terminar con la muerte y otros que son actos impulsivos que tienen un contenido bastante más histérico y de llamar la atención frente a una determinada situación.

De acuerdo a diferentes estudios recopilados de los últimos 20 años sumado a datos de la UC, en Chile, el suicidio es la segunda causa de muerte no natural.  Sólo lo superan aquellas muertes producto de accidentes de tránsito. la tasa más alta de suicidio la representan los jóvenes, mayoritariamente varones de 20 a 24 años. El método principal empleado fue por ahorcamiento y en segundo lugar, el uso de armas de fuego. Las mujeres tienen una tasa de suicidio tres veces menor a la de los hombres y los métodos empleados por ellas son primero el ahorcamiento y segundo, el uso de fármacos.

El suicidio es un tópico que da para reflexionar muchísimo y creo que es muy complejo contestar las preguntas antes mencionadas sin tener la capacidad de ponerse completamente en el lugar de la persona que realizó dicho acto. En todo caso, se puede decir que las altas cifras que representan el suicidio en nuestro país y en el resto del mundo son alarmantes y hay que tomar medidas a nivel de salud pública para detener estos actos.

Jessika Krohne Soletich. Psicóloga individual y de pareja

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